En Quetzaltenango, algunos lugares logran algo único: alimentar el cuerpo y el alma. Los museos-restaurantes fusionan gastronomía e historia en un solo espacio, donde cada platillo tiene una raíz y cada objeto una memoria. Son rincones donde se preserva la cultura comiendo, conversando y recordando. Porque en Xela, la historia también se sirve a la mesa.
Historia y sabor del cacao en un solo lugar. Quetzaltenango, Quetzaltenango
"A mí me parece muy buena idea eso de los museos-restaurantes. Uno ya no tiene que ir con prisa, puede ver las piezas, aprender de la historia, y luego sentarse tranquilo a tomarse un cafecito o un caldito de gallina. Me gusta cuando combinan cultura con lo cotidiano, porque así la gente joven también se interesa. No todo tiene que ser callado y serio como antes, la cultura también se disfruta con sabor."
Hugo Ramírez,
27 años
¿Qué experiencias puedes encontrar?
Cada museo tiene una sorpresa nueva qué explorar. Puedes encontrar distintas actividades que te pueden gustar.
Cenar entre antiguedades
Disfrutar platillos locales o gourmet rodeado de objetos históricos o artísticos.
Gastronomía con narrativa
Cada plato cuenta una historia —desde recetas ancestrales hasta fusiones modernas con ingredientes regionales.
Recorridos culturales
Conocer la historia del lugar o sus exposiciones temáticas antes de sentarte a comer.
Souvenirs sabrosos
Adquirir café, chocolate, dulces o recetarios como recuerdo de la experiencia.